Un grupo de estudiantes completan una tarea escolar desde un parque.

Descubriendo los intereses educativos de la Generación Z

La Generación Z está marcando los caminos para la evolución educativa en el siglo XXI. Al haber crecido en pleno auge tecnológico, el modelo de la tiza y la pizarra ya no encaja con sus expectativas. Conocer sus exigencias y sus hábitos digitales es clave para apoyarlos de la mejor manera.

DAWERE
DAWERE

Tabla de contenido

Los estudiantes de hoy son más que jóvenes adheridos a una pantalla. Estos chicos no han conocido un mundo sin internet, plataformas sociales ni equipos móviles. Su entorno ha impuesto unas exigencias únicas como nunca antes en la historia, y ello está teniendo impacto determinante en su educación. A este grupo, definido por su ADN digital, lo conocemos como la Generación Z

Aunque el debate sobre las fechas exactas persiste, por lo general se habla de personas nacidas entre mediados de la década de 1990 y finales de la década de 2000. Es decir, individuos que hoy pueden estar entre los 30 y los 16 años.

Son jóvenes que crecieron en pleno auge tecnológico, por lo que se les ha llamado “nativos digitales”, con mucha razón. Como apunta un artículo del Instituto para el Futuro de la Educación del Tecnológico de Monterrey, ellos “se vinculan de forma natural con el mundo virtual”.

Sin embargo, esa naturalidad virtual choca con estructuras educativas arcaicas. No por nada, muchas de las experiencias de aprendizaje de esta generación fueron obtenidas de Internet, tal como razona el artículo. Para ellos, el modelo de la tiza y pizarra ya no encaja con sus expectativas ni su ritmo.

El perfil del estudiante de la Generación Z

Para atender esas exigencias, es necesario comprender primero los rasgos clave que definen a este grupo generacional. En ese sentido, la plataforma Education Research arroja luz sobre dos características que vale la pena evaluar:

  • Son pensadores visuales: estos jóvenes formados en la era digital se han acostumbrado al contenido gráfico. Quieren acceso a recursos como videos, imágenes e infografías que los estimulen. Por algo es que los memes se han convertido en el vehículo comunicacional de esta generación.
  • Valoran el microaprendizaje: al crecer en un mundo lleno de herramientas digitales, su concentración está dispersa entre varias alternativas que piden atención. Eso los lleva a buscar contenido breve, directo y digerible que sea útil para el desarrollo práctico.

A esto le podemos sumar dos rasgos más que hemos identificado en la experiencia de Dawere:

  • Buscan la inmediatez: quieren soluciones instantáneas, gestionadas desde una app o sitio web sin fricciones ni esfuerzos innecesarios. Como destaca Sieva Kozinsky en una nota para Forbes, estos jóvenes “esperan servicios a la carta, disponibles en cualquier momento y con pocas barreras de acceso”.
  • Necesitan flexibilidad: no quieren sentirse atrapados en formatos que no toman en cuenta su singularidad. Por eso, para esta generación, la rigidez educativa tradicional está agotada. Ellos no limitan la experiencia formativa al aula de clases, o ni siquiera a la presencialidad.

Del aula pasiva al aprendizaje activo

En línea con lo anterior, estos nuevos estudiantes ya no calzan con la medida de ser un simple sujeto receptor. Como agrega Kozinsky, ya no les interesa asistir a una clase y tomar apuntes para un examen posterior. “En cambio, esperan participar plenamente en el proceso de aprendizaje”, destaca.

Esa búsqueda de mayor protagonismo es, en realidad, un traslado de sus hábitos digitales. Romper esas barreras pasivas es algo que ya hacen en plataformas sociales; por ello, replicar esa dinámica en la educación no les resulta ajeno.

De hecho, en ese ecosistema digital es donde mejor fluyen. Para esta generación, el aprendizaje a través de herramientas virtuales es intuitivo, permitiéndoles actuar en entornos colaborativos donde la distancia no es una barrera para la interacción.

Ahí es donde se abre una gran oportunidad para integrar la Inteligencia Artificial, como ya lo hace Dawere con su Tutor IA para estudiantes.

O por otro lado, metodologías como el Aprendizaje Basado en Proyectos (también disponible en Dawere International High School) abren una puerta innovadora, al trascender los esquemas clásicos de instrucción.

Al fomentar la resolución de problemas en contextos del mundo real, esta modalidad los ayuda a desarrollar el pensamiento crítico y el trabajo colaborativo, lo cual se adapta mejor a sus nuevas exigencias.

Como se ve, los estudiantes de la Generación Z, no solo están planteando desafíos al aprendizaje tradicional, sino también a las bases mismas del sistema escolar. 

Esto nos sitúa en un contexto ideal para renovar los cimientos educativos tradicionales, otorgando mayor libertad en el camino a seguir.

Flexibilidad curricular y oportunidades de innovación

Una solución relevante está descrita en el artículo de Education Research: el currículo modular o, dicho de otra manera, la flexibilidad curricular.

Bajo este enfoque, los estudiantes pueden tener mayor autonomía para escoger las clases alineadas con sus propios intereses, lo cual favorecería su deseo de mayor personalización educativa.

Esta flexibilidad es clave porque abre la puerta a nuevas rutas de aprendizaje, donde la mentoría particular sea el eje de la experiencia.

Precisamente con el propósito de satisfacer ese deseo de personalización, la tecnología deja de ser un simple aliado para convertirse en el recurso más versátil.

Es aquí donde innovaciones como la Realidad Aumentada o la Realidad Virtual cobran relevancia educativa, pues ofrecen la oportunidad de vivir experiencias de aprendizaje inmersivas y realistas.

También, plataformas como Edugogo permiten que parte de la instrucción académica sea delegada a la tecnología, de manera que los docentes puedan enfocarse en conectar con los estudiantes de una forma más profunda y humana.

Esto revoluciona completamente el paradigma del docente como fuente del conocimiento, convirtiéndose en un mentor que acompaña al estudiante mientras éste descubre los conceptos y habilidades. El docente ahora se enfoca en motivar y hacer que la experiencia de aprender sea lo más divertida posible. 

Se trata, en fin, de una generación que está marcando los caminos para la evolución educativa en el siglo XXI. Entender sus preferencias y sus hábitos es una tarea indispensable para apoyarlos de la mejor manera posible.

Y es una estela que se mueve a gran velocidad, por lo que exige una atención apremiante de los colegios, las autoridades y los líderes educativos.

CTA Image

Estudia online con Dawere y obtén un título de bachiller estadounidense desde cualquier país.

Conoce más de DAWERE International High School
Colegio del Futuro

Comentarios