El modelo del Aula Invertida: ¿qué es y cómo potencia el aprendizaje?
Este enfoque pedagógico propone un giro en la enseñanza: los estudiantes exploran los contenidos en casa y aprovechan el tiempo de clase para debatir, practicar y crear, logrando un aprendizaje más activo y personalizado.
Tabla de contenido
Si queremos estudiantes críticos y creativos, mantenerlos sentados y en silencio no es la solución. Para renovar los métodos de enseñanza hay que darle un giro al aula.
Piensa en cómo ha sido la educación tradicional desde hace décadas: el docente imparte una lección, los estudiantes memorizan y luego se presenta una evaluación. Este ha sido el esquema predominante en los colegios, estandarizando el proceso para todos y obviando las diferencias individuales.
Se trata de un modelo que coloca el mayor peso en el docente. Pero, ¿qué ocurriría si ese protagonismo se trasladara al estudiante? Es decir, si los jóvenes tuvieran mayor autonomía en su proceso de aprendizaje.
Eso es precisamente lo que propone el modelo del Aula Invertida (Flipped Classroom, en inglés), cuya relevancia ha venido en auge gracias a los avances tecnológicos que facilitaron la creación y acceso a materiales educativos.
La inversión del salón de clases
Como destaca el Centro de Enseñanza y Aprendizaje de la Universidad de California en Berkeley, el aula invertida es ante todo un enfoque pedagógico.
Bajo esta metodología, los estudiantes no esperan hasta la hora de clase para ver el contenido de una lección. Al contrario, exploran los temas fuera del aula (en casa), a través de videos, lecturas o tareas previas.
Esto abre la puerta para que el tiempo de la clase se aproveche de mejor forma. Por ejemplo, mediante “trabajo colaborativo y estrategias de aprendizaje activo, tales como estudios de casos, ejercicios prácticos o debates estructurados”, según el Centro.
Es decir, se busca lograr una dinámica de “aprender haciendo”, donde las experiencias en clase ayuden al estudiante a relacionar el conocimiento adquirido con la práctica cotidiana.
Ventajas del Flipped Classroom
Por ello, no extraña que este modelo presente varios beneficios destacados, tal como los que señala a continuación el Centro Derek Bok de la Universidad Harvard:
- Es flexible y permite a los estudiantes avanzar a su propio ritmo.
- Hace que los alumnos asuman la responsabilidad de su aprendizaje.
- Promueve el aprendizaje activo en lugar de solo memorizar.
- Optimiza un mejor uso del tiempo en el aula, dado que los contenidos ya están disponibles con anterioridad.
- Permite que los docentes trabajen más de cerca con los jóvenes, brindándoles un apoyo individualizado.
No obstante, todo esto va a depender de la planificación que el docente haga para su salón de clases. Sea que se trate de lecturas, archivos de audio, sitios web o videos, estos recursos siempre deben responder a los objetivos trazados por los profesores.
Un modelo versátil y desafiante
En este sentido, el enfoque del Aula Invertida también ofrece la ventaja de ajustarse a distintas exigencias de las asignaturas, los docentes o el grupo de alumnos. Tal como señala la Universidad de Berkeley, esta pedagogía es tan versátil que puede cubrir diferentes esquemas:
- De forma estándar a lo largo de una asignatura.
- Solo durante un día a la semana.
- Ocasionalmente para lecciones específicas.
Así pues, la recomendación dada es empezar con cambios pequeños y estratégicos, para que el educador pueda experimentar y evaluar resultados.
Y claro está, este modelo también supone un reto para los profesores, al tener que orientar a los estudiantes en el uso del material en casa.
Edugogo y el Aula Invertida en los colegios
Frente a estas condiciones, plataformas como Edugogo ofrecen una solución práctica, ya que facilitan el acceso a videoclases, lecturas y un aula virtual, simplificando esa inversión del salón de clases.
Imagina que tu colegio apuesta por esto: los estudiantes van a poder familiarizarse con el contenido en casa, de forma que lleguen al aula ya preparados. Así, los profesores tendrán libertad para enfocarse en reforzar ideas clave y realizar ejercicios prácticos, con el propósito de validar el conocimiento adquirido.
Como ves, este enfoque pedagógico parece ser más adecuado que el esquema tradicional de clases. No solo porque convierte al estudiante en un sujeto activo, sino también porque permite al profesor ofrecer una atención más personalizada. Entonces, como docente, coordinador o directivo, ¿te gustaría llevar esto a tu colegio?
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