Un profesor consulta varios reportes de desempeño desde la sala de trabajo en su casa.

El perfil del Coordinador Académico en la educación virtual

En la educación virtual, el coordinador académico ha evolucionado de un gestor operativo a líder estratégico. Su rol ahora exige dominio tecnológico, visión pedagógica y manejo de datos para transformar la experiencia educativa y fortalecer la comunidad escolar.

DAWERE
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La transformación educativa también está redibujando el mapa del liderazgo. Los coordinadores y directores académicos ya no gestionan la continuidad operativa de un colegio: ahora también ayudan a trazar el futuro.

En un High School tradicional (escuela secundaria o preparatoria), el coordinador académico ha sido siempre el responsable de supervisar, planificar y garantizar la calidad del proceso educativo.

Pero su trabajo ha evolucionado con el avance de la educación virtual: ya no basta con centrarse únicamente en tareas pedagógicas y de acompañamiento docente. Su nuevo rol requiere liderazgo estratégico y dominio tecnológico, sin dejar de lado el componente humano de su labor.

El coordinador académico: desafíos en la era digital

Este cambio responde a un hecho fundamental que no se debe perder de vista: los ecosistemas digitales plantean exigencias distintas y singulares.

Así lo refleja un estudio reciente de David Gustafson y MD Haque, realizado en 2020 durante la ola de digitalización impulsada por la pandemia, y publicado en la Revista en línea de Administración del Aprendizaje a Distancia.

La investigación consistió en entrevistas a 20 directores de escuelas virtuales en el estado de California, EE. UU., donde se les pidió identificar los principales desafíos que enfrentaban.

Lo que señalaron, lejos de ser información coyuntural o de contexto, refleja muchas de las tendencias con las que deben lidiar los líderes educativos en la actualidad:

  • La gestión eficiente del tiempo, dado el enorme esfuerzo que se dedica a responder mensajes o correos de los estudiantes, las familias y otros actores, retrasando las tareas prioritarias.
  • La integración efectiva de los padres y madres en el proceso educativo, ante las nuevas oportunidades que se abren para la participación de las familias.
  • El apoyo socioemocional más pertinente para el bienestar de los estudiantes, considerando los nuevos escenarios de aprendizaje y sus retos vinculados.
  • El trabajo de alinear correctamente las necesidades del alumno, la pedagogía y las herramientas tecnológicas, con el fin de mejorar el proceso educativo.
  • La comunicación fluida con el equipo docente y otros miembros del colegio, a manera de fortalecer la sinergia entre las distintas áreas.
  • Y las tasas de deserción estudiantil, dada la dificultad de evaluar el progreso real de los estudiantes en entornos virtuales.

Además, a ello se suma un desafío clave: construir una comunidad escolar “viva” y adaptada al ecosistema digital, tal como la que propone Dawere con las conexiones entre perfiles de estudiantes.

Todo esto remarca la singularidad propia del entorno virtual, con unos estándares distintos a los de la educación tradicional.

Nuevas habilidades para los ecosistemas virtuales

Frente a este nuevo escenario, el liderazgo educativo se ve impulsado a cambiar, asumiendo un carácter más adaptativo y flexible.

En línea con dicha transformación, el mismo estudio destacó algunas habilidades que pueden resultar valiosas en ese sentido:

  • Asumir riesgos calculados al incorporar innovaciones.
  • Estar abierto a cambiar ideas sobre métodos y procesos.
  • Empoderar al equipo docente con herramientas y recursos educativos.

Pero más allá de esto, hay una nueva destreza que se vuelve prioritaria para los coordinadores y directores académicos: el uso de la tecnología.

El manejo de los datos: un factor clave.

“Hay que tener la capacidad de analizar datos de manera eficiente, aprovechando la tecnología para tomar decisiones efectivas en la institución”, indica Cherski Berris, director académico de Dawere International High School.

Esta afirmación cobra más sentido si se considera que, en la educación virtual, los datos son información estratégica para impulsar mejores decisiones.

Por ello mismo, el líder educativo también debe facilitar que ese conocimiento fluya a lo interno del colegio, asegurando que todos los actores manejen procesos claros. Y esto último conlleva integrar plataformas que optimicen las labores y promuevan la mejora continua, de acuerdo con Berris.

El cambio en el liderazgo educativo virtual

Como se ve, hay una variación profunda en el quehacer profesional del coordinador o director académico, con todo lo que ello exige de readaptación. Teniendo esto en cuenta, la Fundación Wallace de EE. UU., dedicada a fomentar el liderazgo educativo, recomienda algunas prácticas que vale la pena señalar: 

  • Aplicar una lente de equidad en todas las decisiones, con el fin de garantizar la inclusión real de los estudiantes.
  • Integrar la tecnología de manera significativa en el aprendizaje virtual, en lugar de tratarla como un complemento.
  • Desarrollar iniciativas de mejora continua y definir procesos claros para monitorear el progreso.
  • Tomar decisiones informadas sobre las herramientas más adecuadas para la comunidad escolar.
  • Trabajar junto a los docentes en la experimentación con nuevas técnicas de enseñanza.
  • Conocer prácticas de seguridad digital relacionadas con la protección de los datos.

Todo esto apunta a un nuevo perfil profesional, con mayores capacidades y mayor versatilidad.

En definitiva, el coordinador académico ya no es solo un gestor en la educación virtual. Ahora es un líder que articula visión y tecnología para transformar la experiencia educativa.

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