Sostener a los hijos cuando la Tierra sacude todo: Consejos para padres ante desastres naturales
Este artículo busca brindar orientación a familias afectadas por eventos naturales inesperados: terremotos, inundaciones, huracanes e incendios.
Tabla de contenido
Las catástrofes naturales pueden ser impredecibles. Los terremotos, las inundaciones y los huracanes a veces llegan de la nada, y otras veces golpean con mayor magnitud de lo previsto.
No hay una única manera de lidiar con ellos, porque la devastación que generan no es igual para todos. Cada familia y cada persona se ve afectada de forma distinta, y por ello queremos brindar una guía con consejos generales que puedan ser de utilidad en momentos inestables.
Reconocer la situación tras el desastre natural
No se puede ignorar lo vivido, ni tampoco lo que está a la vista de todos (y menos hoy con la inmediatez de las redes sociales). Toda catástrofe natural trae innumerables daños materiales e irreparables pérdidas, y hacerlo a un lado no sería humano.
Lo que sí se puede hacer es mitigar el impacto que esto tiene sobre niños y jóvenes, quienes perciben la tensión a su alrededor. No se trata de fingir que no está pasando nada, sino de hacerles sentir calma dentro de la tormenta. Ellos también vivieron el shock del desastre natural y pueden estar igual de afectados que los adultos, así que necesitan certeza en sus padres y familiares.
Está bien no tener las respuestas de todo, pero reconocer que la situación es difícil o que hay miedo son un primer paso importante. Eso sí, siempre debe hablarse desde la franqueza y la empatía, para no sentirse ajeno a la situación.
Auxilio emocional para los padres
No hay manera de calmar a los hijos si los padres son quienes están en un estado alterado. Es como ir en un avión y que se presente una emergencia: antes de ayudar al niño con la máscara de oxígeno, es necesario que el adulto se la ponga primero.
Esto implica filtrar el entorno para evitar que las noticias repetitivas abrumen, sobre todo cuando los hechos son visualmente impactantes. En el caso de los niños, ello no supone apagar las pantallas para evitar el acceso a la información, sino saber cuándo controlar el uso de los dispositivos móviles. Lo menos que se quiere es un exceso de contenido visual que sobreestimule el nerviosismo de los más pequeños.
¿Cómo hablar del desastre natural?
No se debe sobrecargar de incertidumbre o de temor a los hijos, ni tampoco ocultarles lo que está pasando afuera.
Una buena idea puede ser transmitirles la verdad en dosis pequeñas, con palabras acordes a la edad de cada uno. Por ejemplo, no es lo mismo hablar del daño generado por un terremoto, que decir que la Tierra necesita acomodarse cada cierto tiempo.
Además, hay que considerar que la conducta de los hijos puede reflejar cambios en los días sucesivos, dada la experiencia vivida. Ellos pueden tener miedo de que se repitan los eventos, pero esto no se verá reflejado igual en todos. Ahora es cuando necesitan más comprensión y apoyo.
Acciones en medio de la contingencia
Por otra parte, es importante tener en cuenta que no hay una “normalidad” a la cual volver de inmediato. Muchos trabajos se verán suspendidos, al igual que las clases y actividades extracurriculares (deportes, música, idiomas, etc.).
Frente a la rutina desarticulada, es valioso que los hijos conserven algo de estructura en sus días. No para pretender una falsa normalidad, sino para que mantengan algo de movimiento.
Cosas como definir una hora de lectura, ayudar en una tarea o cuidar algunas cosas pueden ser buenos inicios, con el propósito de hacerles sentir útiles.
Preparación familiar
Por último, aunque los golpes iniciales del desastre hayan pasado, ello no implica que no se puedan presentar nuevos eventos o inestabilidades.
Pensando en esto, es bueno tener preparado un plan en caso de emergencia:
- Puntos de encuentro ante separaciones.
- Números y nombres de contacto en una tarjeta.
- Un morral con elementos básicos (linterna, baterías, agua, caramelos, etc.).
No es algo para generar alarma, sino para prevenir a los hijos y que sean capaces de actuar en caso de que resulte necesario.
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